Piedras

El Colegio contribuye a llevar la Fisioterapia a Etiopía

EtiopiaEl compromiso de los fisioterapeutas madrileños con las personas más desfavorecidas va más allá de nuestras fronteras. Por eso, el CPFCM, además de destinar el 0,7 por ciento de su presupuesto trimestral a iniciativas solidarias de ONG, concede cada año tres becas de cooperación, para que los colegiados puedan participar como voluntarios en campañas solidarias en las que juega un papel principal la Fisioterapia.

Una de las colegiadas que se ha beneficiado este año de estas ayudas, que cubren los gastos de transporte y/o seguro médico, es Laura Sanz, que ha participado en un proyecto de la ONG Holystic Pro África.

Esta organización, dedicada al desarrollo de la Fisioterapia en el continente africano, centra, a día de hoy, la mayor parte de sus esfuerzos en Etiopía. Un país que, pesar de tener una población de casi 90 millones de personas, solo cuenta con 230 fisioterapeutas, y que actualmente está dentro de los 10 países más pobres del mundo. Su proyecto de Fisioterapia, consiste en la exploración y el tratamiento de niños con problemas neurológicos y otras minusvalías.

Precisamente, Laura Sanz, quien ha ejercido su voluntariado durante tres meses, ha ayudado a poner en marcha la primera clínica pública de neuropediatría del país, que está ubicada en Wukro, en la región del Tigray, muy cerca de la frontera con Eritrea.

Allí está localizada la misión de Angel Olaran, un misionero español que lleva 30 años en África desarrollando proyectos para niños huérfanos. Con su ayuda y supervisión y, trabajando de manera estrecha con el hospital de Wukro, la ONG se ha propuesto poner en marcha esta clínica, gracias a la colaboración de fisioterapeutas españoles y etíopes. La colegiada nos ha remitido un artículo en el que cuenta su experiencia.

Según explica Laura Sanz, la primera parte de su estancia se centró en elaborar un censo de los niños susceptibles de tratamiento neuropediátrico menores de 15 años.

«El trabajo fue emocionante y duro a la vez. Los niños no tienen diagnóstico, no han recibido tratamiento y hay un desconocimiento total de las opciones de terapia –nos cuenta-. Son familias coraje, sobre todo las madres, con esa sonrisa permanente y una fuerza vital de supervivencia, que en nuestra sociedad brilla por su ausencia muchas veces. Mientras que íbamos haciendo fichas, la clínica tomaba forma: mandamos construir camillas, paralelas, espalderas, estanterías…, y creando un rincón con colchonetas y juguetes estimuladores para los más pequeños».

La colegiada nos explica que, a nivel de Fisioterapia Pediátrica, contaron «con profesionales españoles voluntarios que van elaborando planes de intervención y dando ideas para construir ayudas técnicas con los materiales del lugar.

«El plan es ir solapando estancias largas y/o cortas de fisioterapeutas españoles. También nos dio tiempo a comenzar con un objetivo importante: la formación de matronas del hospital sobre el desarrollo normal del niño para que empiecen a derivar a bebés a la clínica».

Cuando su estancia en Etiopía terminó, la clínica ya funcionaba con horario de mañana y tarde, con tratamientos fijos para los niños y con un plan de formación a personal del hospital.

Aún así, queda mucho trabajo por hacer allí.

«Asistimos a una reunión con el director de Fisioterapia del hospital de la capital del Tigray y nos hizo llegar la necesidad de formación de posgrado, inexistente en Etiopía. Así que este es nuestro próximo objetivo», cuenta la colegiada.

¡Esperamos que esta experiencia os anime a participar en la próxima convocatoria de las becas de cooperación!

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