Piedras

7,8 grados de trabajo en Fisioterapia

En abril de 2016, a la colegiada María Isabel García Quintero, le tocó vivir lo que ella misma define como “uno de los momentos más fuertes de su vida”, el terremoto que afectó a Ecuador y provocó la muerte de más de 600 personas.

La fisioterapeuta, que actualmente vive y trabaja en el país latinoamericano, ha enviado una carta abierta al correo dónde narra su experiencia y describe la labor que actualmente desarrolla en las Brigadas de Apoyo Humanitario en Fisioterapia de la Sociedad Ecuatoriana de Fisioterapia (SEF).

7,8 grados de trabajo en Fisioterapia 

Alrededor de las 19.00 de un sábado, aparentemente cualquiera, el mundo tembló. Esa es la primera lección que tuve que aprender, no hay “días cualquiera” y en todo momento hay que estar preparado para lo menos pensado. Pero hemos de ser sinceros, no lo estamos. Uno nunca se plantea estas cosas hasta que te toca vivir un momento así. Ecuador se estaba preparando para una erupción volcánica pero no para un terremoto.

Fue la primera vez que sentí un temblor de esas dimensiones, de 7,8 en la escala de Richter. Estaba sola y, sinceramente, no supe qué hacer. Me mareé, me desorienté y me hice las clásicas preguntas: ”¿Cuándo va a parar?”, “¿va a ir a más?”, “¿voy a salir de aquí?”. No podía pensar con claridad y no sabía si bajar las escaleras del edificio iba a ser peor que quedarme en el quinto piso, donde vivo. El pánico hizo que me quedara quieta y, cuando el movimiento paró, no pude más que sentarme en la cama asimilando todo lo que acababa de vivir y enseguida me dije: “¿Qué haces aquí Isabel?, baja inmediatamente a la calle”.

Soy Isabel García Quintero, fisioterapeuta española y colegiada en el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM). Actualmente estoy viviendo y trabajando en Ecuador. Para mí, vivir un terremoto ha sido de las experiencias más fuertes como fisioterapeuta y como persona. Es duro ver cómo la gente tiene que sobrevivir en condiciones extremas, donde la realidad social, el día a día y cada historia, te golpean directamente.

En Ecuador llevo más de un año y desde julio de 2016 trabajo activamente en el proyecto de las Brigadas de Apoyo Humanitario en Fisioterapia organizadas por la Sociedad Ecuatoriana de Fisioterapia, a la que estoy muy agradecida por su apoyo y por demostrar cómo una organización de fisioterapeutas puede llevar a cabo un proyecto a largo plazo en condiciones extremas, convirtiéndose en referentes a nivel internacional por ser una organización de fisioterapeutas donde se presta servicio de fisioterapia. Aunque suene a redundancia es importante decirlo: la fisioterapia, nuestra profesión, se convierte en referente internacional en desastres naturales.

Todo Ecuador se volcó para prestar ayuda, la gente al día siguiente empezó a llevar comida, ropa, agua, etc., para las personas afectadas de la costa. Las colas para dar esa ayuda eran interminables y enseguida se establecieron equipos de trabajo para empaquetar las cosas y distribuirlas de forma ordenada. Era emocionante ver como todo un país se levantó para ayudar a sus hermanos de la costa. Desde ese día supe que tenía que colaborar, pero quería hacerlo como fisioterapeuta porque es mi profesión y la mejor herramienta que tengo para poder ayudar. Esta experiencia ha cambiado mi vida y mi forma de ver la profesión, soy plenamente consciente de nuestra labor, de nuestra capacidad de ayuda en situaciones extremas y de nuestro rol esencial dentro del panorama sanitario.

El terremoto del 16 de abril de 2016 ha sido de los más devastadores y fuertes de los últimos tiempos. Ha sido el seísmo más fuerte sentido en el país y el más destructivo desde 1987. La cifra de muertos superó las 600 personas y convierte al de Ecuador en el más mortal de Sudamérica desde el de Colombia en 1999. Fue declarado el estado de excepción, a nivel nacional, y el estado de emergencia en seis provincias costeras. Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, más de un millón de personas fueron afectadas por el terremoto.

Cuando va a cumplirse un año de la catástrofe, las Brigadas de Fisioterapia en Ecuador continúan y no han parado de trabajar. El proyecto se ha convertido en un referente a nivel mundial y se ha fortalecido el rol del fisioterapeuta en áreas de desastres naturales. Por mi parte, sigo trabajando junto al equipo, porque como personal sanitario y fisioterapeuta siento que es mi deber y es la mejor herramienta que tengo y que conozco para ayudar a todos los que lo necesitan. He conocido el trabajo profesional de mis colegas ecuatorianos y puedo decir que le ponen el corazón, la técnica y las manos en cada tratamiento, en cada persona, día a día. He conocido colegas que no sólo sintieron el terremoto sino que viven y son de la zona afectada. Para mi ellos son los verdaderos héroes, mujeres y hombres resilientes que demuestran día a día que hay que seguir trabajando con toda la intensidad, con todo el “ñeque”, como se dice aquí en Ecuador.

Este ha sido un año intenso, en abril van a ser 12 las brigadas humanitarias que acuden a la costa ecuatoriana, 12 viajes, 12 meses después del terremoto. Un año que parecen muchos más meses que 12. Para mí sigue siendo un gran aprendizaje profesional, personal y humano. Después de cada brigada llego con más energía, gracias a toda la gente a la que tratamos, gracias a mis colegas, gracias al cariño con el que nos reciben. Más allá del cansancio, las horas de viaje, la lluvia, los mosquitos, el fango, el calor, todo se desvanece cuando amas lo que haces y recibes el cariño de la gente.

Una vez más, pienso que la fisioterapia es la mejor profesión que pude elegir.

Isabel García Quintero, fisioterapeuta. E-mail: igarquin@hotmail.com

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