Piedras

El Colegio alerta de los peligros de los masajistas callejeros en grandes ciudades y playas

Con la llegada del verano, las calles de las grandes ciudades y las playas de nuestro país se llenan de masajistas callejeros que ofrecen servicios de masaje terapéutico sin ningún tipo de control sanitario, medidas higiénicas o permisos legales.

Este tipo de práctica que, a priori, parece no tener riesgo alguno, puede producir lesiones importantes en los turistas y ciudadanos que se presten a ella. Desde una dermatitis de contacto por falta de higiene o una tendinitis en el hombro o el codo por sobreestiramiento, hasta una fractura de costilla y neumotórax o una cervicalgia o lesión neurológica alta por una mala manipulación en rotación del cuello.

Por este motivo, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) ha dedicado su videoconsejo del mes de julio a alertar de los riesgos que conlleva esta práctica ilegal en nuestra salud.

CÓMO FUNCIONAN ESTE TIPO DE MASAJES 

Tras ofrecer el servicio de masaje a los viandantes, en la mayoría de los casos mostrando un papel dónde representan las partes del cuerpo humano reflejadas en el pie, este tipo de masajistas callejeros te conducen hasta una silla plegable donde te realizan el masaje.

Una vez en esta silla, comienzan a apretar y mover descontroladamente el pie del cliente, para pasar después a la espalda, donde realizan puñopercusión, sacudidas y estiramientos de los brazos y movimiento descontrolados en la región del cuello; exigiéndote finalmente que pagues la tarifa correspondiente, que suele ser cercana a los 20 euros.

Además de tratarse de una práctica ilegal, que comete varias infracciones como la ocupación no autorizada de la vía pública para actividades económicas o la infracción tributaria municipal y estatal, lo más grave es la exposición de nuestro cuerpo a un serio peligro de sufrir lesiones, al ponernos en manos de una persona sin calificación ni preparación sanitaria.

En este sentido, José Santos, secretario general del CPFCM, recuerda que “los problemas de salud se deben tratar en centros sanitarios que cumplan con una normativa técnica sanitaria que garantiza los derechos del paciente, y atendidos por profesionales titulados universitarios y colegiados en su institución profesional correspondiente”.

En el caso del tratamiento con fisioterapia, su práctica legal y con garantías comienza con una toma de datos personales de salud y antecedentes, siempre mediante los procedimientos establecidos según la ley de protección de datos; y se realizan siempre una serie de valoraciones según el razonamiento clínico fisioterapéutico, para plantear unos objetivos a conseguir a través de una aplicación de técnicas que llevan a cabo a través de un consentimiento del paciente, del que se le informa previamente.

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