Piedras

A vueltas con la ciencia

En el número de enero de la revista ’30 Días de Fisioterapia’ del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM), publicamos un interesante artículo del colegiado Tomás Gallego sobre la ciencia y la Fisioterapia.

Para conocer vuestra opinión sobre este tema, reproducimos a continuación el artículo completo. ¡Esperamos vuestros comentarios sobre el mismo!

A VUELTAS CON LA CIENCIA

Actualmente, hay mucho revuelo con definir lo que es o no ciencia. No es fácil. Alan Francis Chalmers, en su obra ‘¿Qué es esa cosa llamada ciencia?’, publicada en 1976 por la editorial de la Universidad de Queensland y, en español, por ‘Siglo Veintiuno’, intentó desentrañar las claves del asunto.

Para el físico, la ciencia es un conocimiento derivado de los hechos de la experiencia. Esta afirmación implica que todo lo que sucede a nuestro alrededor puede ser comprobado y verificado de una manera cuidadosa y desprejuiciada de los sentidos y de los intereses particulares, huyendo de opiniones personales, imaginaciones y de especulaciones partidistas de los hechos estudiados, y esto es mucho decir.

Si esto fuera así podríamos establecer que las leyes y teorías que forman el conocimiento científico, y hasta el propio conocimiento científico resultante, está establecido con seguridad y es objetivo.

En 1948, el científico H. D. Anthony afirmó que el conocimiento científico se basa en los hechos establecidos por la observación y el experimento, pero introdujo un matiz, el “sesgo histórico”, es decir, en cada etapa histórica la ciencia o su utilización puede tener un interés u otro.

Todos sabemos las ideas científicas que existían sobre la forma de la Tierra y su movimiento. Fue necesario comprender cuestiones como la inercia, en el siglo XVII. El juicio acerca de la veracidad o falsedad de un hecho depende del conocimiento existente en una determinada época, que justifica el trasfondo que hay detrás del mismo juicio.

La ciencia es cambiante. Lo que hoy es verdad mañana no lo es tanto, como si el campo de la ciencia llevara consigo no solo una transformación progresiva de la teoría científica, sino también una transformación en lo que se pensaba que eran los hechos observables y las creencias en esos hechos.

Hay que congratularse de que los fisioterapeutas nos encontremos ahora enfrascados en estos temas relacionados con la ciencia y que nos empeñemos en saber, conocer y demostrar nuestros métodos, técnicas e intervenciones.

No conviene olvidar que al defender nuestras plazas ante tribunales compuestos por otros profesionales hemos leído en memorias y proyectos de los candidatos “la Fisioterapia es una ciencia emergente”, justificando que la Fisioterapia es una ciencia joven y que hay que dar tiempo para desarrollarla.

No tenemos que tener prisa, el éxito y el avance será más rápido si lo hacemos “todos juntos”, porque si la ciencia tiene algo es que es dialogante y respetuosa. Además, en este camino no nos convienen las posturas especulativas y de desprecio por las ideas que no compartimos.

Creer que se está en posesión de fórmulas definitivas, al igual que asentarse en una peculiar intuición para justificar nuestro trabajo profesional, sería como proclamar la bancarrota de la razón y no reconocer las limitaciones de la ciencia.

Sigamos en el trabajoso camino de la investigación y busquemos la explicación última de todas las cosas pero, además de utilizar el método científico, adentrémonos en la filosofía de la ciencia que nos dará explicaciones y herramientas para reconocer los logros de otros y entender sus limitaciones.

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